Mensajera

Frank Rumpenhorst, afp, getty images

Mi trabajo es amar al mundo,
Aquí los girasoles, ahí el colibrí –
ambos buscadores de dulzura.
Aquí la levadura que fermenta, allí las ciruelas azules,
Aquí la almeja en la arena moteada.

¿Son viejas mis botas? ¿Es andrajoso mi tapado?
¿Ya no soy joven, y aun ni medianamente perfecta? Déjame
concentrarme en lo que cuenta,
que es mi trabajo,

que es, más que nada, quedarme quieta y aprender a
sentir el asombro.

El laurel, la azucena,
Las ovejas en el campo, y el campo.
Que es más que nada celebrar, ya que todos los ingredientes están,

que es la gratitud, por ser dada una mente y un corazón
y estas ropas-cuerpo,
una boca con la que dar gritos de júbilo
a la polilla y al gorrión, a la adormecida almeja,
diciéndoles, una y otra vez, cómo es
que vivimos para siempre.

Mary Oliver

Estados Unidos (1935)

Foto: Frank Rumpenhorst, AFP-Getty Images.
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