Buen viaje, maestro

El domingo 17 de enero partió Stephen Levine, amado maestro de tantos, quien compartió junto a su compañera Ondrea un vínculo que hizo escuela. Era hermoso saberlos ahí, recluidos en su casa de montañas y silencio, ejerciendo ese difícil arte: el amor incondicional. Lo sabía enfermo desde hace rato, pero algunas personas se hacen sentir eternas. Esto dijo él de su práctica diaria con Ondrea, a la que dedicó un libro (Abrazando al Amado): “Cuando uno se compromete con prácticas que aclaran la mente y descubren el corazón -la presencia, el perdón, el amor incondicional- aquello que alguna vez pareció imposible de abordar bien puede convertirse en el centro mismo de la relación”.
Maestro de la compasión, la meditación, el arte de morir, y sobre todo el arte de vivir, deja un legado exquisito. Lo recuerdo con una poesía y un artículo, que dejan en claro a qué bandera dedicó su vida.

Mis reverencias para Ondrea y su dolor, que sabrá convertir en regalo. 
Para el maestro, mi gratitud. Que el viaje sea dulce.stephenandondrea-730x400

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