Una noche que fue ofrenda

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No importa cuántos “gracias” se dijeron. Quizás demasiados, ya que ese era el tema de la noche y no existe, aún, en castellano, otra palabra que supere a ese vocablo en riqueza y que nombre esa precisa emoción, esa exacta actitud ante la vida que la noche buscaba homenajear.

No importa cuántos gracias fueron porque, al decir de Brother David Steindl-Rast, monje benedictino, autor de una decena de libros sobre las honduras de la vida espiritual, constructor de puentes entre las religiones y también entre quienes sustentan una fe y quienes se abstienen de ello, la gratitud se expresa y se explicita en la alegría del corazón, venga o no acompañada esa emoción de la palabra “gracias”. Y esa alegría fue palpable en cada instancia de la velada que compartieron unas mil personas, el martes 3 de mayo, en el auditorio La Nave de las Ciencias, de Tecnópolis. Afuera, el viento era helado. Adentro las velas ardían aun antes de encenderse.

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