Por un nuevo comienzo

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En lugares remotos del corazón

que tus pensamientos nunca visitan

este comienzo ha estado gestándose silenciosamente,

esperando hasta que estuvieras listo para emerger.

 

Por largo tiempo ha observado tu deseo,

sintiendo cómo el vacío crecía en tu interior,

viendo cómo te obligabas a seguir

sin poder dejar atrás todavía

lo que te quedaba chico.

 

Te observé jugar con la seducción de la seguridad

y las promesas grises que esa misma rutina susurraba.

Escuché las olas del descontento

que subían y bajaban,

preguntándome si siempre vivirías así.

 

Luego la alegría cuando tu coraje se encendió

y saliste a un nuevo territorio,

tus ojos nuevamente jóvenes con sueños y energía,

un camino de plenitud abriéndose a tus pies.

 

Aunque tu destino es incierto

puedes confiar en la promesa de esta apertura.

Despliégate en la gracia del comienzo

que es uno con el deseo de tu vida.

 

Despierta tu espíritu a la aventura.

No te guardes nada,

aprende a encontrar tranquilidad

en el riesgo.

Pronto estáras cómodo en un nuevo ritmo

porque tu alma presiente

el mundo que te espera.

 

John O’Donohue

Traducción: Fabiana Fondevila

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La elección que nos cabe

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Mi primera reacción, como la de casi todos, fue estremecerme. Tratar de salir del estado de shock. Tratar de creer. Tratar de entender.

Mi segunda reacción fue el enojo, la indignación, las ganas de salir a gritar mi ira por las calles, como si eso pudiese hacer entrar en razón, mágicamente, a este mundo enloquecido.

Mi tercera reacción es esta. Lo que vivimos hoy es el resultado de una elección. Considero lo que la palabra significa: alguien -una mayoría, por mucho que cueste comprender- votó democráticamente este desenlace. Insultar a quienes hicieron esa elección es instalarnos, de inmediato, en el bando de aquello que nos enoja, nos preocupa y nos asusta.

¿Qué nos cabe, entonces, a quienes queremos otra cosa para el mundo? La respuesta es simple, aunque -como casi todas las cosas que valen la pena- difícil y esforzada: seguir trabajando, trabajar más duro que nunca, para promover y defender los valores que queremos y necesitamos. Proponer la inclusión con cada gesto, educar sobre la tolerancia con cada acto, ofrecer lo mejor de nosotros: nuestra calma, nuestro empeño, nuestra vocación de vivir para algo más que nuestros ombligos, nuestro amor por unos y por otros, nuestro amor por el mundo.

Voto por eso.

Fabiana Fondevila